El trabajo de 120 bordadoras de la comunidad de Tecoh está plasmado en las prendas de la temporada primavera-verano que exhiben las boutiques Benetton de Estados Unidos y Europa, gracias a los vínculos entre esa firma italiana y la empresa Horizonte Yucatán.
Horizonte Yucatán, de Fabio Atti y Adolfo Peniche Larrea, estableció contacto con la cooperativa Flor Rural en octubre de 2007 como parte de un plan de rescate y transformación de la industria del vestido y logró que una firma de prestigio global, como Benetton, de Italia, colocara su primer pedido en la entidad.
“Horizonte Yucatán confió en la experiencia y creatividad de las bordadoras de Flor Rural y aceptó los estilos de Benetton, firma con sede en Venecia, que por sus altos volúmenes y necesidad de llevar bordados a mano, ninguna otra empresa en México y Centroamérica pudo aceptar”, destaca Peniche Larrea.
Para Margarita Pool Napté, lideresa de las bordadoras, ese contacto permitió no sólo que las socias valoraran su trabajo, sino que trajo beneficios económicos a un lugar con marginación.
“Tecoh es un municipio donde abunda el alcoholismo; la mayoría de las mujeres que trabajan con nosotras son esposas de albañiles y las carencias se pueden palpar. El haber hecho un bordado para una prenda que se envía a las capitales de la moda nos enorgullece y ahora queremos más oportunidades”, afirma.
Prendas de alta costura, informales y veraniegas, de Horizonte Yucatán y con el fino bordado de cientos de mujeres yucatecas, están ahora en las avenidas de Estados Unidos, Italia y Holanda, donde compiten las firmas de diseñadores de prestigio.
En esos lugares, donde se definen las tendencias de la moda, se puede hallar una blusa cuyo principal atractivo es el xoc-bi-chuy, un traje de baño de dos piezas con bordado, una falda informal con un diseño hecho con canutillo, y una salida de baño tejida con el sello de la mano de obra de mujeres que tienen su propia historia de entrega y ganas de sacar adelante a su familia.
Peniche Larrea señala que la cooperativa demostró una gran capacidad de organización en el pedido de Benetton, ya que las 120 mujeres entregaban en promedio siete piezas por día.
El impacto económico por la labor fue alentador para la economía de Tecoh. Cada bordadora dedicó de 6 a 8 horas diarias al trabajo por prendas, por las que recibían $140 al día, es decir tres salarios mínimos, aunque hubo casos en los que se lograban terminar hasta diez piezas, lo que significó un ingreso superior a los 200 pesos diarios.
El contrato con Benetton ya llegó a su fin. Ahora el siguiente paso es llevar el trabajo de las artesanas a las grandes ferias de la moda, indica Peniche Larrea.— TILA DEL KORAL PÉREZ ESCALANTE
martes 15 de abril de 2008
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